Esta casa del siglo XVIII es la sede del Archivo Municipal desde que el Ayuntamiento la compró a sus propietarios en 1992, que curiosamente siempre han tenido apellidos foráneos: primero irlandeses, O’Gorman y O’Connor, y más tarde Maisonnave y Llorca-O’Connor. Al hacer los trabajos de restauración se descubrió una necrópolis tardorromana, del siglo VI, que se puede observar a través de un cristal.