La diócesis de Orihuela-Alicante tiene una de sus sedes en este templo clásico de una sola nave, construido en el siglo XVII. El elemento más destacable es el airoso ábside, iluminado por una cúpula de 45 m de altura con siete vanos que derraman su luz sobre el altar mayor barroco, al que se accede por unas escaleras de mármol de Carrara. La capilla de la Comunión es una joya del barroco valenciano. En el centro del ábside, la catedral honra a su santo y patrono, San Nicolás de Bari, con una imagen del siglo XV.