A menos de 20 km de Pontedeume descubrimos el monte fiero, rodeado de enormes peñascos, pinos, tojos y brezos. La iglesia del monasterio, con cuatro enormes columnas en la fachada, constituye una mole sobrecogedora. En su interior se hallan, desde el siglo XV, los sepulcros de la mayoría de los miembros de la casa de Andrade. Resulta difícil relacionarla con el resto, prácticamente en ruinas. Aún se puede ver una de las torres originales y el claustro, entre barroco y gótico, o pasear por las antiguas celdas y cocinas.