El tomar unas berenjenas no es motivo baladí para recalar en esta ciudad. Claro, que una vez allí, al entrar en la plaza mayor, el viajero glotón se puede llevar una gran sorpresa. ¿Casas holandesas en La Mancha? Al igual que en aquel país, en Almagro se bordan maravillosos encajes. ¿Aún hacen falta más motivos para visitarla? Acudir durante el festival de teatro clásico, y ver una obra del Siglo de Oro en un corral de comedias del s. XVI, o visitar el antiguo convento de San Francisco, hoy parador, y descubrir a través de cualquiera de sus ventanas uno a uno sus 14 patios. No, todo esto no lo describe suficientemente: casas solariegas, palacios, conventos, teatros, iglesias, museos. Aunque en esta ciudad tenía su sede la orden de Calatrava, es cuando los Rothschild de la época, los Fugger (españolizado Fúcares), llegaron a la ciudad siguiendo los pasos de Carlos V, que llegó en 1517 para hacerse cargo de la Corona, y el rey les concedió la explotación de las minas de Almadén, lo que le dio su enorme esplendor. Almodóvar ha rodado en sus calles y casas varias de sus películas. Una curiosidad: fue capital de la provincia entre 1750 y 1833.
(c) 2009 Isabel Ortiz Vera