Fue fundada en el año 112 por el Caballero Esteban Rodríguez. Cuenta la leyenda que durante uno de sus paseos a caballo, este caballero sufrió una fuerte caída y en agradecimiento a la Virgen por no haber sufrido daños mortales mandó construir esta iglesia en su homenaje.
La Iglesia de San Polo sufrió importantes daños durante la Guerra de la Independencia y fueron los propios habitantes de Salamanca quienes se llevaron los muros derruidos para construir sus propias casas. Hoy por hoy, es una de las iglesias que peor se conservan y, de hecho, sólo es posible admirar de ella una pared.