Tres penínsulas, las de Morrazo, Salnés y Barbanza, definen las cuatro rías que se encadenan entre Fisterra y Baiona: Muros-Noia, Arousa, Pontevedra y Vigo. La costa está salpicada de numerosas islas e islotes, recuerdo de montañas sumergidas y de la erosión marina: Ons, Cíes, Cortegada (las tres forman el Parque Nacional), Sálvora, Toja, Arousa, Tambo, San Simón. Pese a que alternan arenales y acantilados, su perfil es menos accidentado que el de las Rías Altas. Desde 846 a 1038, los vikingos invadieron esta zona en cuatro ocasiones. Lo rememora la recreación histórica de Catoira, acceso marítimo en la Edad Media a Compostela, que era su objetivo. También discurría por aquí la ruta del mar de Arousa y del río Ulla, adonde, según la tradición, llegaron los despojos del apóstol Santiago en barco. Otros lugares interesantes son el borde litoral del Bajo Miño en Paradanta, límite natural con Portugal, y la fértil comarca de O Condado, cuna de vinos del mismo nombre.