El núcleo histórico de la capital espiritual y sentimental de los vascos se fundó en 1366 en torno al monte Bizcargui. El bombardeo sobre la ciudad, el primero sobre población civil, arrasó muchos de sus símbolos y monumentos. No obstante, sobrevive buena parte de la iglesia original de Santo Tomás, del siglo XIII, y la de San Roque con ábside poligonal. En el palacio Alegría está instalado el Museo de Euskal Herria y en el de Udetxea el Museo de la Paz. El Parque de los Pueblos, con una obra de Chillida y otra de Moore, simboliza el deseo de superación de los horrores de la guerra. Presume de contar con el frontón más grande y mejor del mundo, el Jai Alai. El estuario fluvial del Oka es Reserva de la Biosfera y en enclaves de la ría, como Atxeta o Antoliña, se han realizado numerosos hallazgos de útiles del Paleolítico. A 4 km están las famosas cuevas de Santimamiñe, con unas cincuenta pinturas rupestres de hace unos 15.000 años, declaradas Patrimonio de la Humanidad.
© 2010 Herminia Bevia Villalba