La calle Carnicería Vieja desemboca en la catedral, el templo más antiguo que se conserva. Comenzada a levantar a finales del siglo XIII, fue reedificada en estilo gótico entre los siglos XIV-XV. Su plano, con tres naves y más alta la central, guarda muchas similitudes con el de la catedral de León. La entrada a la iglesia es sencilla: se cegó la primitiva puerta del crucero, que daba al armonioso claustro, pero más tarde se recuperó un acceso por la calle del Correo. Se aprecia claramente la evolución de elementos decorativos, aunque domina el arte ojival en los grandes vitrales de tracería. Las torres, también ojivales, son obra más moderna.
© 2010 Herminia Bevia Villalba