Se trata del barrio judío mejor conservado de Cataluña. En él vivió durante más de seis siglos la comunidad sefardí, hasta que los Reyes Católicos ordenaron su expulsión a finales del siglo XV.
Al barrio se encuentra en el entorno de la calle de la Força. Al llegar a él, nos sorprende un laberinto de calles estrechas y pendientes pronunciadas.
De obligada visita es el centro Bonastruc Ça Porta, hoy en día transformado en centro de estudios, pero antiguamente importante sinagoga. Para quienes desean desentrañar los secretos de la vida cotidiana judía, su organización, festejos y tradiciones, el Museo de Historia de los Judíos, inaugurado oficialmente en julio del año 2000, es el lugar para ello.
© 2009 Rocío Orovenga León