Envuelto por un manto de niebla, en el interior de la isla se conserva el tupido bosque de laurisilva --fayas, brezos, laureles y helechos--, rarísima muestra superviviente de los bosques que ocupaban las márgenes del Mediterráneo durante la Era Terciaria y que desaparecieron a consecuencia de las glaciaciones. En el Centro de Visitantes de la Villa de San Sebastián el viajero puede apuntarse a los servicios de guía para recorrer el Parque Nacional, pues no conviene adentrarse en él sin conocerlo. Sólo se puede acampar en las inmediaciones del Caserío del Cedro previa solicitud en la Oficina Insular de Medio Ambiente.
© 2009 Alicia Fernández Bencomo