Esta zona de pastos comunales, prácticamente deshabitada, alberga en su interior el Santuario de la Virgen de los Reyes y El Sabinar. Las sabinas, arbustos de crecimiento lento y gran longevidad, que aquí llegan a alcanzar los seis metros y a ser centenarios, crecen aquí doblegados por el viento. La Dehesa, el verdadero corazón de esta tierra, porque en ese paraje austero se erige la ermita de Nuestra Señora de los Reyes, patrona de los herreños. Otro de los poderosos atractivos de este paisaje es el bosque de sabinas albares, cuyos troncos son auténticos nudos de madera retorcidos por el viento.
© 2009 Alicia Fernández Bencomo