Al visitante que disponga del tesoro de no contar con una fecha de regreso a su hogar, se le recomienda pasear por todo el Casco Antiguo, calles estrechas, frescas, tranquilas y disfrutar de las viejas casonas. Jalonada de fondas y tabernas que invitan a solazarse ante un buen plato de carne y un buen vino tinto de suave paladar. Otros edificios singulares son: el convento de Santa Ana, el convento de las Descalzas, la Iglesia de la Concepción, de planta circular, la casa palacio de Luis de Morales, sede del Museo de la Ciudad, la Iglesia de San Andrés en la coqueta Plaza de Cervantes, la Iglesia de San Agustín, Puerta Pilar, etc.