En una finca de recreo que existía entre los ríos Tajo y Jarama, Felipe II mandó erigir un hermoso palacio de estilo herreriano. Encomendó esta tarea a los mismos arquitectos que diseñaron El Escorial, Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera.
A lo largo de los años ha sufrido importantes modificaciones y reformas. La decoración de las estancias interiores del palacio, como el Salón de Espejos y el Gabinete de Porcelana, del siglo XVIII, es espectacular.
El conjunto de jardines que rodea el edificio se considera el más importante del periodo de los Habsburgo en España. Un paseo por ellos nos permitirá disfrutar de su vegetación y de sus llamativas fuentes y esculturas.
© 2009 Rocío Orovenga León